El maravilloso “Canon” de Pachelbel en manos del humorista Rob Paravonian.
Luego le mete mano a la canción de “Friends”. Impagable.
El maravilloso “Canon” de Pachelbel en manos del humorista Rob Paravonian.
Luego le mete mano a la canción de “Friends”. Impagable.
Nos prometimos el mar, eso dice la canción.
De aquella promesa a mí me queda la sal,
las cicatrices del afán,
noches que se pueblan de heridas…
De aquella promesa a mí me queda la sal,
me sirve, es suficiente para empezar.
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Nada es para siempre, eso también lo dice una canción.
Mis recuerdos son nudos atando las tristezas y decepciones de esas lunas infinitas que quisieron ser.
Nada es para siempre, y los días me confirman que así mucho mejor,
a veces las renuncias despejan el camino.
Hay nudos que salvan y nudos que ahogan.
Él ama los suyos. Y a mí me bastan los míos.
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