Etiqueta agregada: ‘Literatura

27
May
09

Indah -aroma a natillas en el cielo –

el domingo indah se fue… (rectifico… el sábado)

blanca estará llenando los cielos de aroma a natillas, de versos alados y sonrisa

Si miráis en los enlaces de los blogs que leo, veréis “en primera persona”. Era el blog en el que, de tanto en tanto escribía, me gustaba seguirla, apenas en esbozos. Pero no fue allí donde nos conocimos, nuestro encuentro fue en “el patio” ese rincón de las news en el que con ella y tantos otros, compartí versos, charlas, lecturas, sentimientos, ideas… De nuestro primer encuentro hace ya unos 9 años. En todo este tiempo apenas he necesitado más que sus letras para conocerla un poco, era de ciencias pero escribía algunos de los versos más bellos que pude leer allí. Y un verso siempre habla de la mano que lo escribe, de la cabeza que lo piensa, del corazón que lo siente.

Os dejaría alguno de sus poemas, sus magníficos versos… pero eso es algo que podeis encontrar en multiples páginas de esta inmensa red que nos lleva y nos trae, nos encuentra y nos desencuentra… Se llama Blanca Sandino. Y no voy a decir se llamaba, porque ella sigue aquí en sus letras, presente, cercana…

Os dejo algo más personal, más íntimo, una de esas cosas que una guarda dentro, un cuento que escribió para mí a propósito de un texto mío… seguro que disfrutais su lectura

el cuento de indah

http://primerapersona.blogspot.com/2007/10/es-un-cuento-el-cuento-de-las-flores_19.html

el texto que lo provocó

http://llarina.wordpress.com/2008/08/28/nacen-de-la-nostalgia/

blanca, he cenado natillas ;-) con galleta!

besos niña!

maoke, pilar

10
Mar
09

escribir cansancio (aunque no tenga coartada)


Escribí esto hace ya mucho tiempo.

Podría suscribir cada letra muchos de mis días.

Hoy, por ejemplo.

Sin coartada, sin excusas, simplemente plena de cansancios…

Hoy podría ser uno de esos días en los que escribir cansancio no costaría nada.

Cansancio

Cansancio.

Cansancio.

Cansancio

¿Veis? Es sencillo.

Y puede que de tanto escribirlo se convirtiese en un grito de rabia, o en un relajante baño de espuma, o en una coraza, o en una caracola desconchada…

Hoy podría escribir cansancio a cada paso.

Podría sobreescribirlo mientras se acomoda la primavera por los recodos

o mientras inicio mi particular travesía interna

Podría escribir cansancio mientras cada minuto y cada gesto

se me antojan un insulto a la tristeza.

Hoy podría ser uno de esos días en los que escribir cansancio sería como retornar los cuadernos escolares y las torpes letras de caligrafías desafinadas de la infancia. Sería como volver a ser niña y, sentada en un pupitre con olor a viejo, escribir cansancio cien veces, mil, a doble página, una sílaba debajo de otra, alienadas en un pulcro desorden de paralelas.

Pero ya no es tiempo. Y, hoy, escribir cansancio sería como desarropar la luna, poner en venta mis potros desbocados, lamentarme por los asados quemándose en el horno y taparme los oidos para no oir las voces rebeldes del costurero enredando hilos.

Sería como admitir que las muelas duelen hoy, de repente, y los geranios se han  secado porque no tuve  brindis con que mojarlos.

Hoy escribir cansancio sería como admitir que las mariposas moradas de la almohada se han colgado de una tela de araña, y que la mujer de guadaña sonríe con burla debajo de las sábanas mientras se come mis lágrimas, las que no he podido esconder tras las faldas protectoras de mi infancia.

Hoy me siento tan antigua, tan caduca, que podría escribir cansancio, aridez o escarcha sabiendo que no es más que un juego en el que despistar el hastío, mientras admito que soy huérfana de palabras y me muerdo los labios para desgranar a solas  la desgana.

Hoy es uno de esos días en los que podría escribir cansancio sabiendo que mi lamento no es más que la ausencia de caramelos de limón en el bolsillo con los que poder desabrochar, como cuando era niña, tantas cosas que no entiendo.

Hoy podría escribir cansancio y no me costaría nada.

Pero no lo haré, porque sencillamente…no tengo coartada.

19
Feb
09

Mikel Valverde en el SanIg

Mikel Valverde

Mikel Valverde

Podría empezar diciendo que Mikel Valverde es ilustrador, o que nació en Vitoria (le delata el acento,jeje), o que es escritor. Podría contaros que ha venido a mi cole, que ha dibujado con los niños, que les ha contado secretillos sobre la escritura e ideas de sus libros. Podría deciros que no midió el tiempo, que lo gastó con gusto en los niños. Podría deciros que se nota que le apasiona la literatura, y el dibujo, y hablar, y sus amigos, y su tierra, y el mundo, y la vida…

mikel-4

Podría deciros que en mi cole, en 4º y 5º se han leído libros suyos, y que si a los niños ya les habían encantado, después de conocer a Mikel, les gustan mucho más, y demandan nuevas lecturas de libros suyos. No ocurre muchas veces un apasionamiento tal por la lectura, sí, lo sé, ahí los profes tenemos que poner mucho más que el intento, mucho más que el esfuerzo, tenemos que poner el entusiasmo.  mikel-21

A mí me entusiasma la lectura, y la escritura, y la fotografía y la poesía. Y me entusiasman mis alumnos. Y sus caras ilusionadas. Y sus ganas de leer. Quería compartirlo con vosotros, lectores y escritores. Y por supuesto recomendaros a Mikel ¡faltaría más!, siempre y cuando seáis capaces de disfrutar con libros escritos para niños.mikel-31

Podéis encontrar muchos de sus libros en la editorial Macmillan, otro estupendo ejemplo de entusiasmo por la literatura, con ediciones mimadas y cuidadas, y con profesionales excelentes trabajando en ella.

(chissss, chissss, Herme, por aquí hablan de tí ;-) )

14
Ene
09

los poetas piden paz

angelgonzalezÁngel Gónzalez murió hace un año, es uno de los poetas que “necesito  releer” de tanto en tanto. Hace un par de días se cumplió un año de su muerte. Hoy tomo prestadas sus letras.

Los poetas también piden – pedimos –   PAZ

ELEGIDO POR ACLAMACIÓN (Ángel González)

Sí, fue un malentendido.
Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.

miguellabordeta José A. Labordeta  leyó este poema de Miguel Labordeta, en el Pleno de 2003 en el Congreso de los
Diputados en el que Aznar expuso la posición del gobierno ante el ataque a Irak.

MATAOS  (MIGUEL LABORDETA)

Mataos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Invadid con vuestro traqueteo los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte…
Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis,
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiréis un fusil de bravura.
asesinaos vosotros los inquisitoriales azuzadores de la matanza…
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
al campesino que nos suda la harina y el aceite,
al joven estudiante con su llave de oro,
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán raído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir,
tan sólo esto.
Y de ellos ha de crecer,
si surge, una raza de hombres y mujeres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.

29
Oct
08

un texto para una antología

DEJADME SOLA

Vosotros sabéis que no soy de las que huye apresuradamente de los problemas, ni de las que, discretamente, como en una manifestación, se dispersa. Que me quedo, especialmente, cuando corren malos tiempos para todos y cada uno.

Permanece intacto y eterno aquel “hagamos un trato”. Pero quiero pediros algo: dejadme sola. Permitidme un breve descanso. Tan solo unas cuantas vueltas a mi reloj de arena.

Dejad que me derrumbe un instante. Que me hunda sin conciencia ni culpas en la espiral-laberinto de mi alma. Cededme un espacio, pequeñito, donde dejar de forcejear con la vida, donde dejar de fingir porque necesitáis mi fortaleza y no os vale mi caída.

Dejad que en mis maltrechas esperanzas repose la cabeza, y que sean ellas, que yo sé tan vivas, quienes me retornen a la vida.

(yo no hubiese elegido este, envié otros que me gustan más. No suelo presentarme a concursos literarios, me da mucha pereza, y nunca he escrito para reconocimientos externos, sin embargo, a veces me doy cuenta de que todos necesitamos en algún momento una palmadita en la espalda)

Ese texto es un extracto de otro más largo, escrito hace ya varios años. Este.

DEJADME SOLA (Carta que, quizá, escribiré algún día)

Queridos amigos,

vosotros sabéis que no soy de las que huye apresuradamente de los problemas,
ni de las que, discretamente, como en una manifestación, se dispersa.
Sabéis que siempre comparto con vosotros el fuego de nuestra hoguera,
aun en los días en que no hay más que fríos tizones que recuerdan mejores fogatas.
Que me quedo, especialmente, cuando corren malos tiempos para todos y cada uno.
Incluso cuando está la noche oscura y la luna no se ha dignado a colgarse en ella.

Permanece intacto y eterno aquel “hagamos un trato”.
Pero quiero proponeros algo.Dejadme sola.

Permitidme un breve descanso.
Tan solo unas cuantas vueltas a mi reloj de arena.
Prometo cercana la vuelta.

Pero, hoy, dejadme sola para que pueda tender al sol mi desencanto.
Dejad que extienda a salvo de miradas ajenas mi desaliento y mi cansancio.
Quiero mojarme de lagrimas dulces y saladas

y soltar el lastre de mi tristeza ahogada.

Por favor, dejadme sola. Dejad que me derrumbe un instante.
Que me hunda sin conciencia ni culpas en la espiral-laberinto de mi alma.
Cededme un breve instante donde dejar de forzar sonrisas,
donde dejar de cuajar esperanzas ¡cuesta tanto sólo nombrarlas!

Cededme un espacio, pequeñito, donde dejar de forcejear con la vida.
Donde dejar de fingir porque necesitáis mi fortaleza, y no os vale mi caída.
No pido más que un instante en el que descansar mis gastadas fuerzas
y ser tan solo yo, mía. Sin más dueña que mi instantánea locura.

Dejadme sola. Dejad que me tire al barro y patalee un rato.
Dejad que en mis maltrechas esperanzas repose la cabeza,
y que sean ellas, que yo sé tan vivas, quienes me retornen a la vida.
Ya os digo, no es grave. Solo necesito un instante.

04
Sep
08

el mundo de Galeano

releyendo post, me encuentro con que he escrito “y la noche se enciende”, y entonces intento recordar dónde, quién hablaba de lo que se enciende…

Y recordé… Eduardo Galeano, en “el mundo”, en su maravilloso libro de los abrazos.

Y pensé… ¡ qué buen momento para agradecer a cuantos “me encendieron” alguna vez!.

¡¡Gracias!! Bs

“EL MUNDO” EDUARDO GALEANO

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

28
Ago
08

Nacen de la nostalgia

Aunque lo escribí hace tiempo, hay palabras que no dejan de ser actuales para mí.

Nacen de la nostalgia

Nacen de la nostalgia. Son unas flores chiquitas, con aroma indefinible, que
se despliegan en mágicos colores imposibles.

Existen desde tiempos ancestrales pero dosifican su presencia para que el
paso de los años, los días, y sobre todo los instantes, no nos dañen el
frágil corazón. Preguntad a los que visten de magia el alma, ellos saben.
Saben porque caminaron arenas y ternuras de desconocidos continentes que
sólo nacen cuando atas lazos invisibles de puente a puente -que es como
decir de alma a ausencia, de recuerdo a estrella-.

Viajan sus semillas por caminos que no existen en los mapas, atraviesan
geografías de cumbres infinitas, de pozos negros, de dificultades añadidas,
de añoranzas con tacto de terciopelo. Trazan estelas en los cielos de
nuestras emociones y luego se posan, con ternura, en la tierra abonada por
nuestros deseos.

Allí crecen, en los acantilados del abismo, en los caminos pedregosos del
tiempo, en la espera, en los valles de nuestras ilusiones desnudas, en
nuestras mareas. Se aferran con sus diminutas pero sólidas raíces. Y
esperan. Saben que el instante adecuado para brotar sin miedo a morir de
sequía o tristeza está cercano.

Hemos llegado -dicen de pronto- y cuando miras con labios, ojos, manos…
encuentras la sorpresa: descubres la textura, el aroma, el tacto del
recuerdo. Es como un jardín poblado de corazones. Observas cómo crece la
vida entre los párpados, a través de la sal y las heridas, la ves
alimentarse de todo lo que creías haber perdido: la fe, el amor, acaso la
inocencia. Sólo dormían, nunca te abandonaron a tu suerte, a pesar de que en
tu renuncia alejaste sin querer – o acaso por miedo a ilusionarte- todas las
promesas, lo posible y la esperanza.

Sientes que durante siglos – acaso fueron no más que fugaces momentos-has
estado viajando como holandés errante, sabes que te extraviaste. Tuviste
miedo de girar el timón hacia el norte y dejaste que la marea te arrastrase
a océanos negros de tristeza y cansancios. Hoy vuelves, atraído por esas
flores que nacen de la nostalgia. Te han llamado con voces invisibles que
atravesaron tiempo y espacio -tozudas, enérgicas, incansables- hasta dar
contigo allá donde quiera que hubieses huido a refugiarte del mundo, o lo
que es más probable, de ti mismo.

Vuelven anunciando el reencuentro. Tienes miedo a creer de nuevo pero es
imprescindible bucear lo imposible, el deseo empieza a dar forma a tus
sueños, y te lanza a un reto: sabes que tomarás los tallos con mimo entre
los dedos y te convertirás en un improvisado jardinero del cielo.




SIEMPRE AMANECE, de naufragios y resurrecciones

un lugar donde compartir pecios...

¡¡ESCRÍBEME!!

los días…

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