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Naufragios (Carmen H. Pompa Tamayo)

En esta tarde azul abanderado

“alguien me habló de los naufragios” …

Esas grandes tempestades que alguna vez ocurren
-tienen que ocurrir-
convocando lo mejor de nosotros
en un supremo esfuerzo de viejos capitanes
por achicar el barco que hace agua.
No nos sentimos cursi
si escribimos dolor nostalgia pena
al salvar

la ternura de un verde inacabable.
Ese minuto exacto atroz
nos mira solos en medio de la gente,
ausentes las entregas,
sin nada en que amparar el pecho
cuando “urge indispensable” el olvido.
Nos asalta un temor niño a la oscuridad
que es sólo el miedo decrépito al silencio.
Y echamos todas nuestras tablas salvadoras
en un beso
una mirada
una mentira extrema
al golpearnos el mar en plenos ojos.
Todo el dolor del mundo es una quemadura
naufragio enorme que amenaza al equilibrio
mientras
la otra mitad del universo sonríe
a la esperanza.
Nos abrazamos, entonces, a un encuentro,
un parque unos ojos
a alguien que pasó y acaso se pregunte
de dónde conoce esa sonrisa.

Yo pienso sin embargo
después de haberme bebido toda una madrugada
en la copa de Lord Byron
en esos pequeños cotidianos naufragios
que ocurren cada día sin anuncios
por algún rincón del pecho.

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