Todo es cuestión de prioridades. De saber, en cada momento, dónde esta nuestra prioridad, y elegir.

Hoy nada va a apartarme de la mía.

Hoy elijo sonreir, olvidar las falsedad de otros, las tristezas propias, las oscuridades y las esquinas,

elijo ser, a pesar de los tropiezos y las zancadillas,

elijo estar, plena, disponible,al cien por cien y permanente. Estar cuando me busquen, y estarlo sin que medie palabra ni llamado.

Elijo disfrutar del día y su misterio, de los miles de días que quedaron atrás para que pudiese llegar este.

Elijo a mi abuela, sus cien años de amor, su manera de enseñarnos a “ser” con el ejemplo de su vida.

Elijo, por un instante, parecerme a ella, aunque apenas puedan durarme unas horas los intentos.

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