Hace unos días recibí un mail de El Salvador, escribía un educador que trabaja con niñas que han sufrido abusos sexuales, malos tratos, explotación…
Una manera de “liberar sus demonios” es escribir sobre ellos (¿acaso no hacemos nosotros lo mismo?), y por ello han creado una página en la que dejan sus historias. Ellas no tienen acceso a internet, pero el educador les lleva las respuestas que reciben sus mensajes y ellas se ilusionan y se sienten más motivadas a hablar (algo que necesitan) y a contar sus historias.
Si podéis y os decidís, pasad por la página “sueños e ilusiones” y animadlas a escribir, empujadlas a seguir.
Gracias.

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