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La vida es bella y siempre amanece.

A veces un nublado engaña… crees que no llegará el sol, que ha huido y que no volverá a acompañarte. Nos encanta autocompadecernos. Es necesario de tanto en tanto. Pero… no es cierto que el nublado permanezca, siempre, después de él, amanece.

La vida es bella, por más que nos neguemos los momentos felices, “empeñados en empañarnos” el cristal de los días.

Mi día hoy amaneció luminoso, quizá nada presagiaba la luz, pero dentro pensé mis horas, eran luminosas, y amaneció tal y como imaginé, y no como la vida me tenía preparado el día.

Me he prometido la luz, creo que me la merezco, y voy a insistir 😉

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