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Yo no sé a qué cielo van los gatos, pero en ese cielo que desconozco están de fiesta porque ayer llegó Obelix, mi nano, a quedarse. Allí se habrá encontrado con Khali y Asim, sus padres.Ahora son otros los que podrán disfrutar su compañía, su ternura, su fidelidad, su eterno ronroneo y sus roces llenos de cariño.

Allí están de fiesta, y aunque aquí estamos de luto y tristezas, me alegra pensar que me dio todo su cariño, y yo a él el mío, nació en casa, ha vivido 16 años, una edad de viejito para un gato, un lujo haberle tenido cerca tanto tiempo. Eso ha sido un regalo. Estaré siempre en deuda.

Yo sólo podía ofrecerle una cosa en estos momentos, una muerte dulce, un adiós tranquilo y sin sufrimientos. Me ha costado infinito, pero se lo debía.

Cuando llegue el momento, espero que todos los cielos sean uno, el de los gatos y el de las niñas que los queremos.

Te echaré infinitamente de menos. Nano te quiero.

(Gracias a todos por vuestro apoyo)

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