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Ha muerto Joan Baptista Humet, tenía 58 años. Sus canciones me han acompañado en innumerables ocasiones. Probablemente la más conocida por muchos de vosotros sea “Clara”.

Se ha ido sin hacer ruido, rodeado de cariño, no podrá estar en el homenaje que sus compañeros le habían preparado para el día 16, él lo sabía, ya se despidió.

Desde aquí … gracias, buen viaje, DEP

www.jbhumet.com

“A mi adolescencia”

Sabes, hoy me encontrado contigo
entre papeles dormidos
que alguien me devolvió.

Llevas sobre tus dieciséis años
un traje de tus hermanos
y el beso del rubor.

Fuiste lo mas real de mi vida,
mi adolescencia suicida,
yo soy lo que quedó.

Pero eso dejémoslo, ya pasó
y ahora descansa.

Sabes, tus ojos no eran tan verdes,
tarde o temprano se pierden
el brillo y el candor.

Sabes, no me han servido de nada
ni tus raíces cuadradas,
ni aquel despertador.

Nunca te pagaré lo bastante
que te pararas delante
de un viejo trovador.

Pero eso dejémoslo, ya pasó
y ahora descansa.

Sabes, fuiste un patán pendenciero
que se burlaba del miedo
y el miedo no se fue.

Sabes, tu cuerpo no era pecado,
pero no pases cuidado,
luego me lo cobré.

Mira, yo no te culpo de nada,
tu vida estaba marcada,
por eso te maté.

Pero eso dejémoslo, ya pasó
y ahora descansa en paz.

“Que no soy yo”

A veces pienso que tengo suerte,
sin una perra y aún me divierte mi profesión,
desde una noche en la que Dios quiso
comprometerme con el hechizo de una canción.

Y ahora que acabemos de ser sinceros,
que a mí también me mueve el dinero y la vanidad
pa’ no ser menos que mis amigos,
que se conforman con un suspiro de libertad.

Y una lucecita que apenas se ve,
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

A veces pienso que lo más grande
de que dispone el hombre es el hambre de conocer,
que abrir un libro es abrir las alas
sobre las cosas que nunca acabas de poseer.

Y empiezas a edificar tu mundo
de las ideas en un segundo de intuición,
para acabar bajo los cimientos,
esclavizando tus sentimientos a la razón.

Y una lucecita que apenas se ve,
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

A veces vibro con cualquier cosa,
una mirada se me hace hermosa si mira en paz;
por un cachorro que se extravía,
que así yo entiendo a mis alegrías, vaivén fugaz.

Y porque sufro hoy me pongo al lado
del oprimido y amordazado que se echa a andar,
porque él ha hecho que el mundo gire
y hay que cantarle pa’ que no olvide su malestar.

Y una lucecita que apenas se ve,
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

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