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espinas y rayos de sol

hablando de espinas y rayos de sol

Suele suceder, cuando se acerca el fin de año quien más quien menos hace recuento y hace propósitos.

Yo no suelo hacer muchos propósitos para el año nuevo, porque para mí el año comienza en septiembre, y enero no es más que un obligado alto en el camino, pero no un comienzo, de la misma manera que diciembre no es un final.

No obstante, en septiembre, no suelo hacer recuento del año, esos recuentos los hago de tanto en tanto, igual da la fecha, aunque mentiría si dijera que no me tienta hacer uno en diciembre, por aquello del fin de año.

Hoy pensaba en ello, y resumiendo puedo decir que este 2008 ha sido un año de espinas y rayos de sol.

Comenzó en enero con un rayo de sol que acabó convirtiéndose en espina, espina porque alguien decidió no elegirme, (siempre me pregunto por qué confío tanto en la gente aunque a veces no haya motivos suficientes) El tiempo me acabó mostrando que no todo lo que reluce es oro, y a veces mejor un adiós antes de que terminen rompiéndote del todo el corazón. Por suerte, cada revés tiene su derecho,  el sol de tanto en tanto te roza uno de sus luminosos rayos, así que diciembre acaba como empezó enero, con un rayo de sol saliendo.

En julio también me rozaron los rayos luminosos… los 100 años de mi abuela, la gran fiesta familiar, los cariñosos preparativos, la compañía de tanta gente que la quiere y estuvo con ella celebrando un centenario que a mí me llegó muy dentro. Un mes de viaje y aventuras compartidas con mi wok en León, Galicia, Asturias… fotografiando cada rayo de sol y olvidando las espinas. Rayo de sol que también nos acompañó en Ribadeo y Foz y que prendió una luminosa e ilusionante fogata que ha calentado los frios del invierno.

En octubre, espinas, mi Nano dijo adiós, sacrificar a Obelix, mi gato, mi nano, mi amigo… ha sido uno de los momentos más duros de los últimos años, y su ausencia ha sido un vacío de pequeñas y continuas espinas acompañando los días. Como contraste… los 16 años llenos de rayos de sol que compartimos juntos.

Espinas y rayos de sol,

rayos de sol y espinas.

(Continuará ¿?)

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