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angelgonzalezÁngel Gónzalez murió hace un año, es uno de los poetas que “necesito  releer” de tanto en tanto. Hace un par de días se cumplió un año de su muerte. Hoy tomo prestadas sus letras.

Los poetas también piden – pedimos –   PAZ

ELEGIDO POR ACLAMACIÓN (Ángel González)

Sí, fue un malentendido.
Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.

miguellabordeta José A. Labordeta  leyó este poema de Miguel Labordeta, en el Pleno de 2003 en el Congreso de los
Diputados en el que Aznar expuso la posición del gobierno ante el ataque a Irak.

MATAOS  (MIGUEL LABORDETA)

Mataos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Invadid con vuestro traqueteo los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte…
Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis,
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiréis un fusil de bravura.
asesinaos vosotros los inquisitoriales azuzadores de la matanza…
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
al campesino que nos suda la harina y el aceite,
al joven estudiante con su llave de oro,
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán raído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir,
tan sólo esto.
Y de ellos ha de crecer,
si surge, una raza de hombres y mujeres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.

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