siempre amanece

a M.

Siempre amanece, y hemos de repetírnoslo una y otra vez para no olvidar que las oscuridades pasan, que las tristezas pasan, que las lágrimas pasan… Siempre amanece y en noches tristes llorar es una tentación en la que no tenemos por qué evitar caer, las lágrimas curan,  esa sal que quema nuestra herida, pero limpia también, nos salva un poco de la ahogada tristeza que quiere salir y no encuentra camino. Siempre amanece, en noches oscuras hay que creer más que nunca en lo que no se ve, hay que confiar en la luz, porque  a pesar de todo, siempre amanece. Y mañana no va a ser una excepción.

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