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dsc_8593 Un gormiti en el bolsillo, un mal sabor de boca tras un cruce brusco de opiniones, una reunión por sorpresa, muchas tareas, tarde de termómetro en mano…

No se puede decir que ayer fuese un día fácil en el cole.

Los virus que atacan a los niños, los nervios atacados de algunos profes, la incoherencia, la censura, las discusiones y las cabezas cuadriculadas…

A última hora, cuando ya me iba, recogí un gormiti caído en la puerta del colegio. Está en mi bolsillo, a la espera de que se reencuentre  con quien lo ha perdido. Mi cabeza da vueltas a todo lo acontecido ayer, a las discusiones, a las discrepancias, a los intentos de silenciar los comentarios molestos… Pienso y me digo, que no hay nada más importante ni más cierto que ese gormiti en mi bolsillo. Esa infancia inocente a la que aún no hemos contaminado, y me aferro al gormiti, resguardado en mi bolsillo, en un intento de no contagiarme de desalientos.

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