Etiquetas

,

Madrid y las coloridas vacas de la colección “cow parade”

Me encanta ver la ciudad invadida de vacas, y a la gente con su mirada curiosa, divertida, interesada…

Me encanta la cara con que miran a los rumiantes esas personas que consideran que “eso” no es arte, me gusta porque muy a su pesar, ahí están.

Me gusta pasear con mi gente, cámara en mano, en una soleada mañana de marzo, curioseando y simplemente disfrutando la compañía, la ciudad, las vacas, las calles y sus gentes…

Como en todas partes, también hacen su aparición la panda de macarras que se reparte por las calles y destroza las vacas, o incluso, mire usted, las desatornilla para hacer la gracia llevándoselas hasta la puerta de su casa. La gente que escribe en ellas su nombre ¿de aquí a la eternidad?, las que las agujerea, raya, despunta, pica, rotula… sobre los lomos, las patas, las ubres…

En fin, hablando de ubres, y dado que una de las mejores cosas de las vacas son sus ubres… con ellas empiezo, que ustedes las disfruten 😉

Anuncios