Il silenzio – Nini Rosso

Vengo de un obligado silencio, silencio que te aísla levemente de todos y de todo.
Los días mudan y la visión de las horas es tan diferente…
El silencio enseña a vivir cada segundo de una manera distinta, más consciente de los gestos, las miradas,
el tacto de los otros, de esos que te acompañan y forman parte de tus días y tu vida.

Vuelvo de un obligado silencio tras una operación -mis cuerdas vocales necesitaban una puesta a punto- y encuentro que la palabra a veces no es suficiente, y que un silencio bien puede serlo.

Vuelvo tras unos días en los que la palabra eran letras enlazadas y dibujos en un papel o una pizarra. Y el silencio era compañero, no recuerdas casi ni el sonido de tu propia voz, y cuando te escuchas de nuevo apenas te reconoces en esa melodía.

El silencio que me ha rodeado estos días me deja muchas cosas: acompañamiento 24 horas, atenciones especiales de mis más cercanos y queridos, sorpresas en forma de msg o mail, miradas diferentes, reflexiones, largas charlas (qué curioso… algunas más intensas que cuando tengo mi voz para expresarme)…

Agradecida por la oportunidad de este silencio.
Y también, claro, por las manos del cirujano, y el buen hacer del anestesista, que eso del quirófano siempre da un poco de… en fin, que aquí estamos, volviendo del silencio… y esperando haber aprendido esa lección que el estar callada tenia que enseñarme.

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