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el abuelo se va…

su vida es ahora apenas una leve llama, consumiendo sus últimos restos de oxígeno.

Se va, y está eligiendo, o ya eligieron por él, el mes de junio para irse, como en un junio de hace 18 años se fue la abuela.

Se apaga una llama, que ha ido quemando vida a lo largo de sus 98 años , quemando vida, que es lo mismo que decir  alegrias, penas, trabajo, sacrificios, compañías, ausencias, cariños, soledades, besos, enfermedad…

Se van sus preciosos ojos azules, que nos quedan como fiel reflejo en mi hermana. Se está yendo y con él nuestras lágrimas, y  esa cabecera de la cama de la que ninguno quiere separarse.

El abuelo se va, le recibirá quizá, donde quiera que esté, la abuela, y desde allá adonde viaje mirará nuestros rostros, y a través del agua que nos empañe la mirada sentirá el calor y el cariño de todos los que nos quedamos, aquí, a la espera del reencuentro.

una llama se apaga

la vida ha sido generosa, nos dio tiempo, tiempo que aunque nunca es suficiente es bastante.

Abuelo, te quiero, todos te queremos

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