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“los despreciaba, porque, pudiendo tanto, se atrevieron a tan poco”

Albert Camus en “La peste”

Lo pensaba ahora, mientras revisaba imágenes de Alcalá y sus cigüeñas. Es curioso como unos pensamientos llevan a otros, y esos otros te van acercando a tus derrotas. Es curioso también como una fotografía puede llegar a arañarte los adentros simplemente porque has dejado que esas alas te recuerden a las tuyas, recortadas por si llegase el día en que lejos de tener miedo, quisieran volar. Pero no, nunca lo han intentado de veras, nunca han sucumbido a los deseos internos. Demasiados frenos, demasiados miedos. La cobardía es nuestra debilidad, y nuestra protección. Volar les está reservado a los valientes. Los cobardes simplemente soñamos con un día, con “ese” día que no llega, porque “pudiendo tanto, nos atrevimos a tan poco”.

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