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Cualquier persona que haya entrado en un aula en los últimos años, se habrá encontrado con el problema de la falta de atención y concentración de alumnos y alumnas. No es nuevo, pero cada vez es más preocupante ( y no me refiero sólo a los niños, también a los padres). No voy a hablar de culpas ni culpables, tampoco de soluciones mágicas, porque todos sabemos que no existen. Sí quiero contaros lo que supone en el día a día de un niño de, por ejemplo, 6 ó 7 años…

Erase una vez una escuela de primaria, en la que había un aula a la que acudían cada día una veintena de niños de 6 y 7 años…

9:00 h. suena el timbre de entrada: dos se han dejado la carpeta en el coche de sus padres cuando les han traído al colegio, a uno se le han olvidado los calcetines y zapatillas de deporte  cuando hicieron esta mañana la mochila, uno no ha hecho los deberes porque ayer dejó la carpeta en el colegio… (4, y son pocos)

9:15: “-no tengo lapiz -¡pero si estabas escribiendo con él!- ya, pero ha desaparecido” ( el lápiz está sobre la mesa) / se vuelve a repetir la escena (el lápiz está en el estuche)-  esta situación puede repetirse con el sacapuntas, la goma, la agenda… varias veces al día.

9:45: el profesor pide que saquen el cuaderno de lengua: ¿es este? ¿cual es?  ¿el rojo? (después de un mes de clase, el niño todavía no diferencia cuaderno rojo lengua-cuaderno verde matemáticas) ¿?¿?¿

10:50 recreo: tres niños olvidan su almuerzo en clase, uno lo ha dejado en la encimera de la cocina…

En un par de horas ha habido varios amagos de ocultar olvidos, varias regañinas, algún castigo, notas a padres…

en fin, que podría seguir narrando el resto de horas del día, pero creo que ya me entendéis.

El problema está ahí: falta de atención, de concentración… distracciones continuas…

Cada día más niños son diagnosticados de trastorno de déficit de atención, y muchos de ellos medicados…

el problema está ahí, ahora lo que me pregunto es por la solución: quién, cuando, cómo…

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