A veces la tentación de abandonar se abre paso con furia entre los intentos de seguir,

en esos momentos todo y nada parece tener sentido

y el mundo te resulta tan ajeno que no entiendes cual es tu lugar

y mucho menos adonde ir para ponerte a salvo de ti mismo…

Algunos días las horas están plenas de turbiedades y desconciertos

y los minutos toman nota y se revuelven contra ti

como si esto que parece suceder fuese una guerra

y en ti se dieran cita todas las batallas…

Hay días en que el desarraigo hiere de manera casi definitiva,

es tiempo de silencios

estamos de luto por nosotros mismos y nuestros intentos.

 

Toca juntar de nuevo los pedazos

una y otra y otra vez más,

toca mirar más alto,

desescombrar las emociones.

Resistir.

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