¿recuento? ¿buenos propósitos?

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Siempre, antes, el 31 solía ser día de recuento… y el 1 día de propósitos. No era la única. Hoy todavía muchas de las personas que me rodean, que leo, que visito… mantienen esa ¿tradición?

Hace muchos años que ni recuento ni buenos propósitos. Seguramente sea la edad, es más fácil justificar todo con ella que hacerlo con el cansancio o los desalientos.

La verdad es que no veo ninguna diferencia entre un día de fin de año y el siguiente de año nuevo. Como tampoco lo veo tras un cumpleaños. Ni …

Eso no significa que no perciba cómo la vida cambia. Cambia de un día para otro cuando muere un ser querido, algo que viene siendo últimamente habitual, la muerte cumple con su rito un año y otro, y este año no iba a ser menos. Cambia cuando nace un nuevo ser, algo que, afortunadamente también ha sido cierto este año, con dos nacimientos a falta de uno. Cambia cuando te reencuentras con gente a la que quieres y hace tiempo (años) que no ves… también este año eso se ha hecho cierto, hace apenas un par de días.

Cambia de muchas maneras. Nosotros cambiamos. Yo he cambiado. Lo veo en mis actos, en mis pensamientos, en lo que siento, en cómo lo percibo… LO siento de muchas   maneras, y hay cambios que no me gustan, pero las fuerzas van fallando y resulta dificil hacer un boca a boca a ese que fuiste y que se va.

En fin… pequeñas reflexiones de una mañana cualquiera.

FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS; PARA TODAS

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siempre en Nochebuena

” Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

-Decile a… -susurró el niño-

Decile a alguien, que yo estoy aquí”

Nochebuena-  Eduardo Galeano

 Cada año leo, releo las palabras de Galeano. Las releo e intento que cada vez sean nuevas. Me desbordan. Como me viene desbordando la situación que estamos viviendo. Para mal y para bien. 

el otoño nos retorna

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el otoño nos retorna a una luz especial

nos retorna a los brotes nuevos y al mundo de los hongos y las setas

nos retorna a los bosques amarillentos de hoja caduca

el otoño hoy me retorna a mí a este rincón que es también, si quieres, tuyo

Chorrera de Mojonavalle

pequeñas sorpresas en el camino

bosques de Canencia

 

el hogar de los gnomos